SISTEMAS DE AGUA CONTRA INCENDIOS

Aunque no son de uso habitual, los sistemas contra incendios deben tratarse y revisarse como parte integral del control de Legionella, ya que presentan condiciones de riesgo reconocidas, están legalmente regulados y su uso accidental podría suponer una fuente de exposición para las personas.

Realizar tratamientos frente a Legionella en los sistemas contra incendios es importante por varios motivos clave, tanto sanitarios como legales y técnicos:

Pueden convertirse en focos de proliferación de Legionella

Aunque su uso es esporádico, los sistemas contra incendios contienen:

  • Agua estancada durante largos periodos, en depósitos o tuberías.
  • Materiales metálicos que pueden favorecer el crecimiento del biofilm bacteriano.
  • Temperaturas templadas (entre 20 °C y 45 °C) si están en zonas protegidas del frío o poco ventiladas.

Estas condiciones favorecen la colonización por Legionella, especialmente si no se hace un control adecuado.

Están incluidos en la normativa RD 487/2022

Durante pruebas de presión, inspecciones o incluso en situaciones reales de uso se produce salpicado o niebla de agua (aerosoles), que si están contaminados con Legionella, pueden ser inhalados por operarios o personal cercano. Esto obliga a:

  • Incluirlos en el Plan de Prevención y Control de Legionella (PPCL).
  • Realizar tratamientos de desinfección periódica.
  • Llevar registros documentados de revisiones, análisis y actuaciones.

Evita daños, obstrucciones y fallos del sistema

La acumulación de biofilm y bacterias puede:

  • Reducir la presión y caudal del sistema.
  • Dañar los componentes internos de válvulas y tuberías.
  • Comprometer la eficacia del sistema en caso de incendio real.